¿Qué tipo de sociedad paga menos impuestos en España?

Juan Gregorio Llamas Morón

¿Te has preguntado alguna vez por qué tantos profesionales acaban formando una Sociedad Limitada? ¿Crees que podrías ahorrar en impuestos si das este paso? ¡No te preocupes! No eres el único que se hace esta pregunta. En mi día a día, hablo con autónomos que dudan si es el momento adecuado para cambiar su forma jurídica. Algunos lo hacen demasiado pronto; otros, cuando llevan tiempo pagando más de la cuenta.

Hoy quiero ayudarte a que tomes la decisión con la información clara y sin rodeos. Veremos juntos cuándo conviene seguir como autónomo y cuándo es mejor constituir una Sociedad Limitada para que tu negocio (y tu bolsillo) se beneficien.

Autónomo vs. Sociedad Limitada: la eterna duda

La primera gran disyuntiva que surge cuando inicias una actividad económica en España es si darte de alta como autónomo (persona física que tributa por IRPF) o constituir una Sociedad Limitada (persona jurídica que tributa a través del Impuesto sobre Sociedades). Ambas opciones tienen ventajas y desventajas. El truco está en saber reconocer en qué momento una forma jurídica puede ayudarte a pagar menos impuestos y proteger mejor tu patrimonio.

¿Por qué muchos empiezan como autónomos?

  • Menos trámites de inicio: Darse de alta como autónomo (mediante los modelos 036 o 037) es bastante sencillo. Basta con cumplimentar la declaración censal en la Agencia Tributaria (AEAT) y formalizar la cuota de la Seguridad Social. 
  • Costes reducidos: Al principio, si tu facturación no es muy alta, las obligaciones fiscales y administrativas son más manejables que en una Sociedad Limitada. Incluso existe la famosa “tarifa plana” para los nuevos autónomos, que reduce la cuota durante un tiempo. 
  • Flexibilidad total: Puedes cambiar de actividad rápidamente, y si quieres darte de baja, el trámite no te obliga a ir al notario ni al Registro Mercantil. 

El mayor inconveniente: la progresividad del IRPF

Como autónomo tributas por IRPF siguiendo unos tramos progresivos: cuanto más ganas, mayor porcentaje pagas. Puede llegar a dispararse si superas ciertos umbrales de ingresos (por ejemplo, a partir de 40.000 o 60.000 euros anuales, según la comunidad autónoma). También el riesgo es mayor, porque como empresario individual respondes con tu patrimonio personal en caso de deudas. Y créeme, he visto cómo muchos acaban temblando cuando Hacienda u otros acreedores tocan a la puerta.

¿Por qué plantearse la Sociedad Limitada para pagar menos impuestos?

La gran pregunta que escucho en mi despacho de abogados es: “Oye, ¿de verdad la Sociedad Limitada paga menos impuestos?” Y mi respuesta es: depende. Pero cuando tus ingresos van en aumento y tu actividad se consolida, la SL puede ofrecerte un tipo fijo del 25% en el Impuesto sobre Sociedades (o incluso un 15% los primeros años de nueva creación). Esa diferencia frente a los tramos de IRPF puede marcar un antes y un después.

Señales de que ha llegado tu momento de dar el salto

  1. Tu facturación se acerca o supera los 80.000 – 100.000 € anuales
    No es una cifra tallada en piedra, pero cuando tus ingresos se disparan, la fiscalidad progresiva del IRPF te puede salir cara. He visto casos de autónomos que pagaban prácticamente la mitad de lo que facturaban en impuestos, mientras una SL con un tipo fijo se quedaba en un porcentaje mucho más amigable. 
  2. Tus beneficios netos rondan los 40.000 € anuales o más
    El truco está en ver tus beneficios reales tras restar gastos deducibles y no solo la facturación. Si, tras hacer números, ves que rondas esa cifra, es bastante probable que como Sociedad Limitada termines pagando menos. 
  3. Estás asumiendo riesgos o deudas
    Las sociedades tienen responsabilidad limitada. Esto significa que, si algo va mal, normalmente respondes únicamente con el capital aportado en la sociedad (por supuesto, hay excepciones si avalas personalmente). Como autónomo, tu casa, tu coche y tus ahorros pueden verse en peligro si surge un problema gordo. 
  4. Tu marca crece y necesitas una imagen más “profesional”
    Grandes empresas, administraciones y proveedores suelen ver con mejores ojos a una SL. No es solo por el nombre, sino por la transparencia que ofrece llevar contabilidad oficial, presentar cuentas anuales en el Registro Mercantil y tener un funcionamiento interno más controlado. 
  5. Empiezas a contratar empleados
    Con uno o dos trabajadores puede que sigas gestionándote bien como autónomo. Pero si tu equipo crece, la posibilidad de ahorrar en impuestos y limitar riesgos cobra más importancia. 

 

Ventajas reales de constituir una Sociedad Limitada

Vale, supongamos que cumples alguna de estas señales. Es posible que te compense dar el salto. Sin embargo, no olvides que también hay inconvenientes en forma de mayores trámites y gastos de gestión. Pero antes de meternos en el lado menos amable, veamos por qué tantas personas se animan a constituir una SL.

1. Tipo fijo del 25% en el Impuesto sobre Sociedades

Una de las razones principales es la tributación. El Impuesto sobre Sociedades es un tipo fijo. Esto significa que, a partir de un cierto nivel de ganancias, puedes pagar menos impuestos que con los tramos progresivos del IRPF. Además, si se trata de una sociedad de nueva creación, podrías disfrutar de un tipo reducido del 15% durante el primer período impositivo con beneficios.

  • Ojo: Si piensas retirar todo el beneficio en forma de dividendos, luego tendrás que pagar IRPF por esa distribución. Aun así, si tu intención es reinvertir gran parte de los beneficios en la empresa, la ventaja fiscal suele ser notoria. 

2. Responsabilidad limitada: tu patrimonio personal, a salvo

“Responsabilidad limitada” no es una frase vacía. Significa que, en caso de deudas o multas, se responde con el capital aportado a la sociedad, y no con tu coche o tu casa. Por eso, montar una SL es una medida de protección personal. Imagínate que surge un problema importante con clientes o con la Seguridad Social. Como autónomo, podrías verte en una situación realmente comprometida.

3. Mejor imagen ante clientes y proveedores

Te lo digo sin tapujos: muchas grandes empresas y administraciones huyen de trabajar con autónomos. Algunas exigen que tengas una forma jurídica societaria para firmar contratos o licitaciones. Además, al llevar contabilidad mercantil y presentar cuentas anuales, demuestras una mayor transparencia.
Y no olvides que, a ojos de bancos e instituciones de crédito, una Sociedad Limitada suele proyectar más solvencia, lo que te abre puertas a mayores líneas de financiación.

 

Desventajas que no debes pasar por alto

Por muy tentador que resulte el ahorro fiscal, no todo es color de rosa. Una SL implica compromisos y obligaciones que no existen como autónomo.

1. Más costes de constitución y mantenimiento

  • Constituir la sociedad: Necesitas un notario para firmar la escritura pública de constitución, abonar las tasas del Registro Mercantil Central, depositar el capital social (que puede ser tan bajo como 1€ según la Ley Crea y Crece, pero a veces conviene aportar algo más para dar buena imagen). 
  • Gestión mensual: Un asesoramiento contable y fiscal para sociedades suele costar más que para autónomos. También tendrás que llevar una contabilidad oficial más compleja, depositar libros en el Registro y presentar el Impuesto sobre Sociedades. 

2. Burocracia extra en cada cambio de actividad

Cuando eres autónomo, si decides ampliar tu objeto de negocio, basta con notificar a Hacienda en el modelo 036 o 037. En una SL, para modificar los estatutos, debes acudir de nuevo al notario y al Registro Mercantil. Eso se traduce en gastos y tiempo.
También es necesario realizar juntas de socios (aunque seas tú el único socio, formalmente tienes que levantar actas). Podría sonar engorroso, pero es la forma legal de llevar el negocio.

3. Separación estricta entre empresa y persona

El dinero de la sociedad pertenece a la sociedad. No puedes usarlo para gastos personales sin declararlo como retribución, ya sea nómina o reparto de dividendos. Esta disciplina financiera es buena para el negocio, pero a más de uno le cuesta acostumbrarse al principio. Con un autónomo, mezclar gastos personales y profesionales es más sencillo (aunque no siempre recomendable).

 

¿Cuándo conviene pasar definitivamente de autónomo a SL?

No existe una norma absoluta, pero hay varios indicadores que, en mi experiencia, marcan la pauta:

  1. Si tus beneficios anuales superan los 40.000 €
    Este es un punto de inflexión común. A partir de aquí, es probable que el tipo progresivo del IRPF te esté saliendo más caro que un tipo fijo del 25% en el Impuesto sobre Sociedades. 
  2. Si tu facturación roza los 80.000 o 100.000 €
    Muchas actividades económicas con este nivel de ingresos encuentran un ahorro fiscal notable cuando se convierten en SL. 
  3. Cuando el riesgo de tu negocio aumenta
    Ya sea por la inversión que estás realizando, por trabajar con socios o porque tu sector es propenso a litigios. Limitar la responsabilidad al capital social te puede ahorrar dolores de cabeza. 
  4. Si planeas reinvertir beneficios
    Si te quedas con todo el dinero en la cuenta de la empresa y no lo retiras como dividendo, pagas el 25% y ya. En cambio, si lo pasas todo a tu cuenta personal, parte de esa ventaja fiscal se diluye al tributar por el reparto. 
  5. Si necesitas más credibilidad para contratar con grandes empresas
    La forma jurídica de Sociedad Limitada suele abrir más puertas que la figura del autónomo, sobre todo a la hora de concursar con administraciones o negociar grandes cuentas. 

 

Pasar de autónomo a Sociedad Limitada: los pasos clave

Si ya lo tienes claro y crees que esta es la mejor forma jurídica para tu actividad económica, te explico en pocos pasos cómo constituir una sociedad en España sin morir en el intento:

  1. Certifica el nombre de tu empresa
    Solicita la “Certificación Negativa de Denominación Social” al Registro Mercantil Central. Así te aseguras de que el nombre que has elegido está disponible. 
  2. Cuenta bancaria abierta previamente
    Deberás ingresar el capital aportado (importe total del capital) en una cuenta a nombre de la sociedad en constitución. Aunque ahora la ley te permite constituir con 1€, muchos prefieren inyectar un capital mayor para dar más solvencia. 
  3. Escritura pública ante notario
    Este paso da validez jurídica a tu sociedad. El notario redacta la escritura que certifica la constitución y recoge las normas de funcionamiento interno. 
  4. Inscripción en el Registro Mercantil
    Tienes dos meses para inscribir la sociedad desde la firma de la escritura. Sin inscripción, la sociedad no existe como tal a efectos legales. 
  5. Alta en Hacienda y solicitud del NIF
    Presenta el modelo 036 para obtener tu NIF definitivo. Este número te permitirá operar y facturar formalmente. 
  6. Alta como autónomo societario
    Si serás el administrador de la SL, necesitarás darte de alta en la Seguridad Social con el tipo de cotización correspondiente. 
  7. Presentación de impuestos
    A partir de aquí, comienza la aventura real: tendrás obligaciones fiscales como el IVA, retenciones a trabajadores (modelos 111, 190), Impuesto sobre Sociedades y, si corresponde, presentación de dividendos. 

Mi consejo sincero es que te apoyes en un despacho profesional o en expertos en fiscalidad para completar todos estos pasos. Un error en la constitución o en la inscripción puede acabar costándote mucho tiempo y dinero.

 

¿Merece la pena el cambio para pagar menos impuestos?

La respuesta corta es: sí, si tu negocio está creciendo y generas beneficios suficientes como para que el tipo fijo del 25% resulte más ventajoso que el IRPF progresivo. Además, ganas en protección de tu patrimonio personal y en credibilidad de cara a terceros.

Sin embargo, no te lances a lo loco si todavía estás en una fase inicial, con ingresos modestos o con la intención de retirar cada céntimo para tus gastos personales. En ese caso, quizás sea más rentable seguir como autónomo y reevaluar tu situación dentro de unos meses, cuando tengas más estabilidad en tus ingresos.

 

Conclusión: ¿qué tipo de sociedad paga menos impuestos en España?

La gran pregunta: “¿Qué tipo de sociedad paga menos impuestos en España?” En realidad, no hay una sola respuesta, porque depende del nivel de facturación, de tus beneficios, de cuánto reinviertes en el negocio y de las obligaciones que estés dispuesto a asumir.

  • Autónomo: Ideal para empezar, o si mantienes ingresos bajos o moderados y no quieres enfrentarte a la burocracia de una SL. Eso sí, prepárate para un IRPF que se vuelve muy exigente en cuanto tus ganancias crecen. 
  • Sociedad Limitada: Fantástica para pagar un tipo fijo del 25% cuando superas cierto volumen de ingresos. Te ofrece una responsabilidad limitada y una imagen más sólida. Pero exige más trámites, más gestión y una contabilidad más profesional. 

Mi recomendación es analizar cuidadosamente tus ingresos de este año y las proyecciones para el año siguiente. Si ves que tus beneficios anuales se sostendrán por encima de los 40.000 € y que cada vez atraes proyectos más grandes, la Sociedad Limitada suele ser la forma jurídica más rentable y segura.